Sustentabilidad
  Actitudes responsables del discurso a la práctica  
     
 

Palabra de moda, la sustentabilidad ni siempre es aplicada correctamente por las corporaciones que, a veces, confunden beneficios inherentes a las prácticas del moderno capitalismo con actitudes realmente comprometidas con un mundo mejor. Bienestar y calidad de vida deben ser el punto de partida y de llegada de las acciones. Aunque haya una larga jornada a recorrer, se multiplican los buenos ejemplos de empresas que siguen este camino.

 
 
 
 

¿Qué tiene que ver la actividad de un banco con el descarte de pilas y baterías usadas? Aparentemente, nada. La respuesta, sin embargo, apunta en la dirección opuesta cuando la cuestión involucra sustentabilidad, un concepto ya profundamente difundido en todo el mundo y que, cada vez más, integra el vocabulario y las prácticas de empresas brasileñas socialmente responsables. En el caso del Banco Real, el programa Papa-pilhas [Come pilas], desde 2006, es apenas una de las iniciativas adoptadas por la institución en su trayectoria de prácticas sustentables.
Pilas y baterías contienen productos químicos tóxicos y contaminantes, que pueden contaminar el suelo, el agua y los alimentos. Para amenizar el impacto nocivo a la naturaleza, el programa recoge y recicla las mismas a través de empresas especializadas reforzando, así, las prácticas de gestión del banco con la participación de sus públicos.
De acuerdo con la Guía Exame [de la revista Examen] de sustentabilidad 2007, está superada la era en que el tema estaba apenas relacionado con las ideas y las buenas intenciones. Hay consenso de que es necesario tener indicadores para mensurar los resultados. La empresa Caterpillar, una de las citadas por la Guía, se involucra directamente con la comunidad en la que actúa, la ciudad de Piracicaba, y lideró en 1999 el programa Piracicaba 2010, creando una agenda de desarrollo sustentable para la ciudad. Más de 140 proyectos fueron elaborados y 119 están en desa-rrollo con beneficios directos para la población como la reducción de filas para atención en el sistema público de salud.
Otro buen ejemplo viene del grupo Gerdau, que invierte para que los proyectos sean auto-sustentables, es decir, que encuentren formas de perpetuarse, tanto financieramente como por su capacidad de gestión. Son iniciativas que contribuyen para la formación de ciudadanos conscientes de su papel social y, también, comprometidos con la construcción de un país cada vez mejor.
En Brasil, las inversiones sociales son coordinadas y colocadas en operación por el Instituto Gerdau. En 2006, el grupo Gerdau apoyó 592 proyectos sociales y los recursos destinados llegan a los R$ 49,1 millones. El grupo es líder en la producción de aceros largos en las Américas y está colocado como el 14º mayor productor de acero del mundo, con presencia en trece (13) países y 36 mil colaboradores.
La empresa Petrobras, por su parte, entre otros, creó el programa “De olho no ambiente” [Cuidando el ambiente], como una propuesta de desarrollo sustentable para apoyar a las comunidades de baja inclusión localizadas en las áreas de influencia de la compañía. Entre los objetivos está el incentivo a la realización de actividades que desarrollen el potencial existente en las comunidades. La idea es generar diagnósticos comunitarios compatibilizándolos con las oportunidades de desarrollo de las regiones en las que Petrobras actúa. Son catorce (14) estados, 144 municipios, 352 comunidades y más de 6.700 personas directamente involucradas entre ONGs y colaboradores.

Montadoras
La preocupación con el desa-rrollo sustentable involucra a los más diversos segmentos y llega hasta las montadoras que, presionadas por el calentamiento global y por el aumento en el precio del petróleo, invierten pesado en la búsqueda de tecnologías alternativas para mover los vehículos. No por otra razón, el último Salón del automóvil en Detroit, fue elegido por las principales montadoras como palco para las presentaciones de sus proyectos de nuevos combustibles y motores.
La empresa General Motors, por ejemplo, anunció su sociedad comercial con la empresa Coskata, que pretende producir la próxima generación de etanol de residuos orgánicos.
Ford, por su parte, creó la tecnología EcoBoost, que permite economía de combustible de hasta el 30% y reducción de un 15% en las emisiones de CO. El auto eléctrico también es una gran apuesta y pequeñas empresas también tienen proyectos osados. Una de ellas e la norteamericana Tesla Motors que desarrolló un deportivo eléctrico para dos pasajeros con una autonomía de 350 kilómetros, pero a un precio –todavía- muy elevado: U$S 100 mil. La alemana Loremo ya tiene el prototipo de un auto hecho de materiales ultralivianas que resultan en gran economía de combustible. El modelo, cuesta entre 15 mi y 20 mil euros, puede rodar cien (100) kilómetros con apenas dos (02) litros de diesel.

Mercado financiero
La sustentabilidad marca territorio también en el mercado financiero. Es el caso de la Bolsa de valores de San Pablo (Bovespa), que en 2007 dio inicio a las actividades de la Bolsa de valores sociales y ambientales (BVS&A) para captar recursos financieros para proyectos de ONGs brasileñas enfocadas en el medio ambiente, con mayor énfasis en cinco grandes temas: (1) educación para la sustentabilidad, (2) cambios climáticos, (3) recursos hídricos, (4) biodiversidad y bosques y (5) ciudades sustentables, definidos a partir del Centro de estudios en sustentabilidad (GVCes) de la Escuela de administración de empresas de San Pablo de la Fundación Getulio Vargas.

 

 
     
 
Opción por el transporte público
 
     
 

El Centro de transporte sustentable de Brasil (CTS – Brasil), con sede en la ciudad de Porto Alegre (capital del estado de Río Grande do Sul) e integrante de la red EM-BARQ/World Research Institute, de Washington, con representación también en Méjico, está trabajando muy fuerte en proyectos que envuelven la sustentabilidad del transporte urbano en las grandes ciudades. El presidente del CTS – Brasil, Luis Antonio Lindau, defiende la urgente necesidad de la creación de sistemas de movilidad alternativos, como el transporte público a través de corredores de ómnibus. Lindau recuerda que el transporte, solo, es responsable por la emisión del 23% de los gases de efecto estufa y por más del 70% de la contaminación urbana. “Una faja para el transporte colectivo proporciona la circulación de hasta veinte (20) veces más personas que una faja de avenida dedicada a automóviles”, ilustra.

 
 
 
     
     
 
     
 
Página Inicial  
Próxima
 
     
 
Envie esta notícia para um amigo